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Archivo peregrino
Estamos regresando
a serenatas de un vil arraigo
donde se prestan el agua
los jazmines y el canario.
Son cornetas oxidadas
cercanas de las ruinas que dejan
los ilusionistas de canciones que jamàs escuchamos.
En otro otoño si,
en èste mi corazòn se ha vuelto vago.
Es posible aùn
salvar esta madera de los grandes àrboles
y darnos cuenta que el volùmen de hojas inocentes
no se complica ni a lo largo ni a lo ancho de estos cantos.
Criatura entonces,
que trepiten las cosechas y los cantos ,
con paciencia de mundo
para salvar en tiempo exacto
el jugoso “hollejo” de veranos .
A lo lejos la tierra promete un indulto a los candados
gozando bajo el parral de los patios .
Tierrita de provincia
con macetas ignorantes ,
que solo susurran el silbido de otros vientos
clandestinos de otras partes .
Hubo un tiempo y hay un tiempo,
con pupilas que delatan en el barro
la siempre viva memoria de los pies descalzos.
En cruz late la sangre,
en llamas cada instante,
donde la cicatriz de la hora
se ausenta en claros desencantos .
Aquellos que tiramos
con nacimiento de almácigos .
Mi querida,en otro otoño sì,
en èste mi corazón se ha vuelto vago.
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